
Rentabilidad y Valor Patrimonial del Hotel – Fuente: PHG Hotels & Resorts
En estas estructuras de propiedad es habitual encontrarnos por un lado a uno o varios miembros de la familia propietaria, que están involucrados de manera directa en el día a día de la gestión del hotel. Por otro lado, el resto de los miembros del consejo suele haber desarrollado su carrera profesional completamente al margen de la actividad hotelera.
Con una frecuencia cada vez mayor, se está produciendo la confluencia de dos factores que acaban desencadenando en cambios en la estructura de gestión de estos activos:
1. Inminente relevo generacional:
Suele darse la circunstancia de que alcanza la mayoría de edad una generación nueva que podría ser susceptible de llegar a sentarse en el consejo de administración de la sociedad en poco tiempo.
Con el fin de mantener la objetividad y ecuanimidad en la distribución de la rentabilidad del patrimonio familiar a futuro, el consejo de administración busca implantar una norma interna que no continúe facilitando a miembros de la familia prestar servicios laborales o profesionales en el hotel.
2. Positiva evolución de la industria hotelera:
A raíz de la evolución tan espectacular que experimenta el sector hotelero en la actualidad, varios de los accionistas deciden proponer al consejo la idoneidad de auditar la gestión del hotel para asegurar que se esté llevando a cabo de forma profesional y acorde con las prácticas del mercado más actualizadas.
Estos miembros del consejo acaban proponiendo explorar qué otros escenarios de creación de valor patrimonial y de rentabilidad podrían ser implementados en el hotel: vender el establecimiento, reposicionarlo, introducir una empresa gestora profesional en el hotel que sustituya a la existente, etc.
El planteamiento de evaluación más idóneo en estos casos pasa por apoyarnos en un experto hotelero externo que proceda a:
Finalmente, la decisión sobre el grado de profundidad de la solución a implementar queda lógicamente en manos del consejo de administración.
La premisa es que, salvo en situaciones excepcionales, a mayor grado de profesionalización en la gestión, mayor es a su vez el valor patrimonial y de rentabilidad que se genera al conjunto de los accionistas familiares.
Naturalmente, en muchos casos la profesionalización conlleva una inyección adicional de capex en el activo, posiblemente indemnizar a trabajadores, etc. Se trata por tanto de decisiones con implicaciones económicas y familiares que nunca están exentas de debate, pero a las que conviene hacer frente para evitar entrar en una espiral de depreciación del activo.





