
Llevar a cabo un estudio de mercado y viabilidad es clave y las 3 tareas fundamentales del análisis que debemos acometer a la hora de evaluar la viabilidad económica de un proyecto hotelero son las siguientes:
Necesitamos examinar en profundidad el comportamiento del mercado donde se ubicará nuestro proyecto hotelero, o donde ya opera el hotel que deseamos adquirir.
Se hace imprescindible identificar en detalle cuál es el comportamiento del mercado, cuáles son los generadores de demanda que lo sustentan, qué limitaciones existen, qué oportunidades podrían presentarse, etc.
Deberemos conocer qué factores han impactado la evolución pasada de esta ubicación, o de otras ubicaciones similares, con el fin de tratar de anticipar su comportamiento a corto, medio y largo plazo.
Para poder alcanzar un desempeño superior al comportamiento medio de nuestra competencia, nuestro hotel no puede ser uno más. Debemos acotar qué modelo de negocio funcionará mejor en este mercado, de acuerdo a los datos obtenidos en la fase previa de nuestro análisis.
Necesitamos perfilar qué concepto de producto maximiza nuestros beneficios y qué factores sustentan este plan de negocio (producto físico, servicios a ofrecer y estrategia de posicionamiento comercial).
Además, es fundamental conocer el formato de operación y tipo de contrato que mejor se adaptan al mercado en cuestión, qué modelo se puede aplicar y cuál no, qué socios estratégicos nos pueden aportar valor en la operación, etc.
Una vez establecido el formato y concepto de producto más idóneos, traduciremos el trabajo previo a un montante de inversión concreto en cuanto a repercusión de suelo, obra civil, equipamiento, amueblamiento, interiorismo y decoración, paisajismo, requisitos de marca, etc.
Determinaremos qué escenario de explotación garantiza el mayor retorno de nuestra inversión, siempre, por supuesto, en función de nuestras competencias en tanto que propietarios, y de nuestros requisitos en cuanto al grado de exposición deseado al negocio hotelero.





