
El sector hotelero está sufriendo incrementos de costes de suministros energéticos, aumentos en los costes de alimentos y bebidas, incrementos salariales y presión inflacionista en general.
Sin embargo, si analizamos la totalidad del espectro de activos inmobiliarios existentes, la realidad es que los propietarios e inversores hoteleros se encuentran precisamente en una posición privilegiada, en comparación con los tenedores de otros activos inmobiliarios como puedan ser los activos de , las naves logísticas, el segmento o el inmobiliario .
De hecho, los mejor posicionados en cualquier lugar del mundo para trasladar, en tiempo real, incrementos súbitos de costes, hacia incrementos de precios, son precisamente los hoteles. No existe otro que supere a los en esta capacidad de adaptación a un entorno inflacionario como el que estamos viviendo.
Un puede repercutir mayores costes hacia incrementos de ADR o tarifas de manera instantánea, directa y ágil, varias veces al día.
Para cualquier otro “asset class” esta flexibilidad queda completamente fuera del alcance de sus propietarios. Para combatir la inflación de costes, únicamente apartamentos turísticos, trasteros, etc. se aproximan algo a la envidiable situación de la que disfrutan los hoteles.
Evidentemente, la segunda derivada es saber hasta dónde podemos seguir incrementando el ADR de un hotel para neutralizar la inflación. Esta posibilidad no está al alcance de cualquier hotel indefinidamente, con cualquier concepto de producto, en cualquier ubicación. Será imprescindible contar con un posicionamiento comercial muy potente y diferenciado.





